Desde el mismo paraíso, la tranquilidad y las montañas nevadas son mi compañía. La inspiración de a poco va volviendo para darme una nueva historia, ninguna de las anteriores se parece a esta, pero la belleza es eso, que sea diferente. El paisaje montañoso con, ahora, una fina capa de nieve que lo cubre, haciendo de este un paisaje majestuoso e imponente, a la vez, lleno de paz. Una paz que en el medio de la ciudad no se es capaz de encontrar, una paz que te inunda, que se transmite y que te da ganas de estar todo el día tomando diferentes fotos. La colocada en esta entrada fue sacada por mí y tiene la marca de mi fotolog para que no sea robada.
Uno pide paz, pero muchas veces no sabemos que la paz esta dentro nuestro, a veces necesitamos un viaje, uno que nos haga entender que necesitamos una vida mas calma, un respiro. Algo que nos ayude a pasar el día, que nos de ganas de continuar, que nos de fuerzas. Yo fui una de esas personas que necesitaba un apoyo constante, pero ahora estoy cambiando, espero que para bien, pero me siento mejor y estar una vez o dos al año frente a este imponente paisaje me ayuda a entender que la paz es posible de encontrar, por ahí no a la vuelta de la esquina, pero sí en el lugar que menos lo esperamos. Es solo cuestión de mantener nuestros ojos abiertos y prestar atención. Todo depende de nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario