
Prólogo:
La vida no ha sido muy amable conmigo. Desde chica, la muerte de mis padres, me marcó y mucho. Nunca fui alguien de muchas palabras, no fui ni soy la clase de chica extrovertida que está todo el tiempo buscando la atención, todo lo contrario. Soy demasiado torpe, soy capaz de caerme enredándome con mis propios pies, a su vez soy alguien con mucha capacidad para trabajar. Mi vida aún tenía un vació por llenar, un hueco en mi corazón, hasta que apareció él. Sí, mi primer y único novio de toda la vida, aquel muchacho tan hermoso, bueno y a su vez comprensivo. Fue quién me completó, me ayudó a olvidar todo mi oscuro pasado, conocer que la felicidad es posible…el amor existe. Claro, todo esto fue de esta manera hasta que apareció Christina, una rubia hermosa, alta de tez morena, prolija y sin duda alguien por quién todo chico se muere. Al conocerla, ví la mirada de mi novio sobre ella, me dí cuenta de que ella le agradó o por lo menos llamó atención, pero decidí no darle importancia. Claro, todo esto hasta que lo encontré besándose con ella en un Starbucks del centro de la ciudad. Ese día le iba a dar a mi novio una noticia que cambiaría nuestras vidas, por lo menos la mía. Pero…al ver esta escena, me prometí que nunca le dejaría saber la verdad, nunca lo dejaría saber algo de mí, nunca se enteraría de mí. No quería encontrármelo más. No lo quería ver más en mi vida. Si tan solo pudiera borrar todo lo sucedido ese día, pero nada era igual. No solo eso, había alguien más entre ambos y no era Christina.
Ya hacía exactamente un año y medio aproximadamente que no lo veía, mi vida era un completo desastre, pero había una luz en ella, la esperanza, aquella que yo sabía que nunca se extinguiría, que no me abandonaría, ella es el sustento de mis días. Es la que me hace saber que hay un futuro, un próximo día, que por más que halla obstáculos, todo se puede superar. Hasta la misma incertidumbre de ver de nuevo a tu ex.
Ya hacía exactamente un año y medio aproximadamente que no lo veía, mi vida era un completo desastre, pero había una luz en ella, la esperanza, aquella que yo sabía que nunca se extinguiría, que no me abandonaría, ella es el sustento de mis días. Es la que me hace saber que hay un futuro, un próximo día, que por más que halla obstáculos, todo se puede superar. Hasta la misma incertidumbre de ver de nuevo a tu ex.