miércoles, 6 de mayo de 2009

Since 7PM


Parte I
Correr, eso hacía, me escapaba de los miles de flashes que me acechaban y no me dejaban respirar ni un segundo. Claro, no es fácil vivir en el círculo de las celebridades, claro que no lo es. Mi vida es muy complicada y nada puedo hacer para escapar de los reporteros.
Corría como si mi vida dependiera de ello, hasta que la ví. Ella estaba trabajando en un bar, una chica alta, de unos 17 años. Cabello azabache y tez blanca. Era hermosa. Me desvié de mi camino para meterme en el bar. Nadie se percató de mi presencia, ni siquiera ella. Me senté en una mesa al fondo del local, por lo que nadie me molestaría. Tomé el menú en mis manos y lo leí detenidamente, observando que podía comer; con un ojo sobre el menú y otro sobre la entrada.
-Que desea?-preguntó una voz muy peculiar. Su tono me llamó la atención, uno que nunca había escuchado en mi vida y me era difícil creer que existirá una voz tan atrayente como la de ella. Levanté mi vista para encontrarme con un par de ojos azules como el cielo a la noche, sin duda una chica hermosa, su cabello lacio por la mitad del torso y sus ojos finamente delineados en la parte inferior.
-Sí-dije luego de salir de mí transe-voy a tomar un Capuchino.-algo para comer?-tus labios. Qué!? Desde cuando mi mente era tan sucia, a parte, tenía solo unos 17 años mientras que yo tenía 22 años. No hacía mucho que los había cumplido, pero igual, era mucho más grande que ella.
-No, gracias-le dije esbozando una pequeña sonrisa.-Enseguida le traigo el pedido-se dio media vuelta y se dirigió hacia la barra a pedir el café. No podía quitar mi vista de ella, pero…no tendría que preocuparme por los periodistas y fotógrafos que me perseguían?Sí pero una chica como ella, no se encuentra en todos lados. Ahí aparece aquel lado sucio de mi conciencia que hasta este momento desconocía. Mientras le echaba un vistazo a mi iphone, llegó ella con la bandeja y mi café. Se acercó a la mesa y deposito el café sobre esta.
-Gracias
-De nada-se va a ir, pero la tomo por la muñeca-me puede soltar?
-Solo te quiero preguntar algo….puedo?
-Claro-se quedó parada frente a mí.
-Cuantos años tenés?
-17 cumplo 18 el mes que viene, por?-me preguntó sin entender.
-solo para saber-me miró con intriga, pero, por respeto no dijo nada.
-Con permiso-se levantó y se marchó hacia la barra. Yo tomé mi café y me acerqué a la cajera a pagar mi café. Cuando me iba, sentí que chocaba alguien contra mí, tirando todo lo que estaba en sus manos sobre mí. Me bañó, literalmente, estaba cubierto de bebidas y todas ellas con olor a alcohol. Al mirar, aquella persona era ella.
-Perdón! Disculpame, lo siento mucho….-ya no sabía como disculparse de lo que había hecho.
-No importa, fue un accidente, solo necesito una remera o una camisa, por favor-la noté nerviosa y temerosa. Noté como dudaba de prestarme la ropa que le había pedido-que pasa?
-Nada, solo que…no sé tu talla-dijo ruborizándose. Se la dije y salió en busca del la prenda. No podía creer lo hermosa que era. Sin duda la chica mas hermosa que había visto en mucho tiempo. Me coloqué en el baño de hombres la remera, ella estaba tras de mí, por lo que notaba su mirada fija en mí. Intenté ignorarla y cambiarme con total naturalidad. Terminé de cambiarme para, al darme vuelta, verla como se ruborizaba al darse cuenta de que la había pescado mirándome.
-Permiso-se va a ir, pero me acerco a ella y la tomo por la cintura. Me miró sin entender y cada vez más ruborizada.
-puedo saber tu nombre? Nunca me lo dijiste….
-Jessica-me respondió-prefiero Jess.
-Joe, en realidad Joseph, pero dime Joe.
-permiso, voy a llevar esto a lavar-se soltó de mis brazos para salir del cambiador donde estábamos metidos, de manera que me pudiera terminar de cambiar. Logré salir del local, para ingresar en mi camioneta. Llegué a casa con la mente en otro lado, nada me importaba, ella estaba en mi mente. Estaré enamorándome de una desconocida? No, imposible, ella es muy chica y aunque quisiera, ella no me va a querer por otra cosa que no sea mi plata y fama. Siempre es igual.
Me tiré en mi cama, donde la mucama había dejado una pila de ropa recién lavada y planchada. Al poco tiempo ingresó mi hermano mayor, con una chica a quién reconocí enseguida. Danielle. Sí, ella era su novia desde los 20, ya estaban preparando todo para terminar de armar su departamento e irse a vivir juntos. Al verme, ambos me miraron helados.
-Joe, que pasa?-Kevin se sentó a mi lado-pasó algo en el shopping?
-no, solo que…me persiguieron miles de fotógrafos y me metí en un bar…
-tomaste?-dijo sintiendo el olor a alcohol que había quedado impregnado en mi ropa.
-No, a una mesera se le volcó una bandeja con bebidas sobre mi camisa al chocar con ella.
-entonces? Que pasa?
-Que me parece que voy a volver más seguido al bar-dije sonriendo.
-Que?-me dijeron ambos sin entender.
-Bro a que te referís?-pero antes de que le responda, Danielle habló por mí.
-Kev, sencillo, conoció a alguien que le llamó la atención-me miró-me equivoco?
-Para nada-le dije esbozando una sonrisa.
-Como es ella?-me preguntó sin poder disimular su curiosidad.
-Es alta, de pelo negro, ojos azul oscuro….pero…tiene 17
-Joe, desde cuando te preocupás por la edad de una chica?? Nunca te importó eso.
-Tiene razón Dan, nunca te importó.
-Sí, pero…no sé, no me parece que me fuera a ver como otra cosa que no sea Joe Jonas de los Jonas Brothers, si me explico con esto
-Joe, dale una oportunidad, no perdés nada….
-Lo voy a pensar…
Parte II
Hacía exactamente tres semanas que no veía a aquel muchacho llamado Joe, quién sin duda era hermoso, pero tan inalcanzable como el ser millonaria. Claro, una simple mesera que iba a hacer saliendo con la súper estrella de pop Joe Jonas? Nada, somos de dos mundos diferentes, los cuáles según las reglas deben estar separados y nunca deben unirse. No sé por qué, pero desde que lo ví, desde ese mismo día, sueño con su rostro, su mirada, aquellos ojos almendrados que me persiguen, que me miraban sin asco, aquellos que me habían cautivado. Pero…que digo?! Hace tres semanas que no lo veo y era de seguro que no iba a volver después de volcarle diez bebidas todas con alcohol sobre su camisa de alta costura. Estaba atendiendo una mesa, la cuál estaba llena de esos hombres de mas de 50 que se quieren levantar a todas las chicas jóvenes que tienen a su alrededor, cuando uno de ellos, me toma por la muñeca y me acerca a él.
-muñeca, a donde te creés que vas? Primero la paga-dijo acercándose para darme un beso.
-soltame….permiso, tengo que seguir con mi trabajo-me voy a soltar, pero se para quedando frente a mí. Era una cabeza y media más alto que yo. Cada día maldigo más ser tan baja. Me zafé de su agarre, pero caí hacia atrás sentada en una de las sillas. Noté que se acercaba a mí, pero me logré levantar y me alejé hacia la barra. Cindy, mi amiga desde que entré, me miraba preocupada. Me acerqué a ella para sentarme a la barra.
-Otra vez?
-Siempre es igual, ya no sé que hacer para que no me molesten más! Hay veces que me dan ganas de pegarles con la bandeja!-dije apretando mis puños. Ella, ante mi expresión, se rió.
-Lo sé Jess, pero no hay nada que esté a mi alcance sino sabés que lo hago sin dudarlo.
-Gracias-me levanté de mi lugar para seguir trabajando. Estuve una hora aproximadamente apartada de aquella mesa, pero a la hora de cobrar, tenía que ir sin excusa alguna, sino perdería mi trabajo. Me acerqué a la mesa, para recibir el pago, antes de que me pudiera retirar, uno de ellos me tomó por la cintura y me obligo a acercarme a él.
-Suelteme!-me revolví en sus brazos, al mismo tiempo que lo notaba acercarse a mí para besarme. Antes de que lograra acercarse por completo, un puño se estrelló contra su rostro, haciendo que me soltara. Busque con la mirada al dueño de aquel puño, para helarme al momento en el que lo encontraba-Joe?-dije sin poder creerlo. El “abusador”, por así decir, se acercó para pegarle a Joe, pero un hombre moreno de unos 2.10 se interpuso entre su camino.
-Va para algún lado?-dijo posando una de sus grandes manos sobre en hombro del atacante.
-La verdad, que cobarde resultó la juventud-se dio media vuelta pero antes de irse, se giró para mirarme a mí-nos vemos bonita-me tiró un beso lo que hizo que mi estómago se revolviera de asco y náuseas.
-Jess, estás bien?-dijo aquel chico de ojos almendrados quién con una sola mirada suya hace volar a mi corazón.
-Si, gracias…-aquel hombre moreno no me quitaba la mirada de encima. Miré a Joe y noté que su mano estaba lastimada y tenía un leve sangrado-Joe, estás lastimado! Dejame que te cure…-voy a tomar su mano, pero me la sujeta aquel moreno hombre, apretando fuertemente mis dedos, los cuales prontamente se quedarían sin irrigación sanguínea.
-Big, soltala…por favor-sin emitir sonido alguno, me soltó dejando mi mano entumecida-Jess, no hay problema, me curo cuando vuelvo a mi casa…
-Por favor, solo quiero devolverte el favor de salvarme de él…
-Ok-dijo resignado.
-Sígueme-me acompañó hasta donde estaban los baños. Me metí en el que era para el personal, más espacioso que el resto y saque el botiquín para colocarlo sobre la mesada-Joe, tomá asiento, así te puedo curar-noté la mirada de “Big” sobre mí para luego posarla sobre Joe, quién se dirigió hacia él.
-Big, espéranos afuera, así ella me cura tranquila.
-Ok, cualquier cosa…
-te llamo-le dijo esbozando una pequeña sonrisa, dejando entrever sus perfectos y blanquecinos dientes. Big se alejó, cerrando la puerta tras de sí. Miré nuevamente a Joe, quién me observaba detenidamente. No emití sonido alguno, solo me dediqué a curar la herida, desinfectándola e intentando disimularla. Al terminar, guardé todo en su lugar para al girar, quedar frente a Joe.
-Gracias-se acercó a mí, colocando su mano sana en mi mejilla. Solo con su tacto, erizaba toda mi epidermis, haciendo que mi corazón sufriera de arritmia.
-de nada, Joe-colocó su mano en mi nuca para acercarme a su rostro, estábamos a punto de tocar los labios del otro, cuando la puerta se abre de golpe y por ella entra el guarda espaldas.
-Joe, es tarde, hay que irse-lo tomó por los hombros y lo alejó de mí, sacándolo por la entrada y llevándoselo a rastras del bar. Yo no sabía que pensar, estaba helada por su actuar. Me estaba por besar? Joe? Sentía algo por mí? No, imposible. Pero…por qué se acercó de esa manera? Necesitaba alcanzarlo, justo en ese momento miré hacia el banco donde antes había estado sentado él. En su lugar, había un pequeño y rectangular aparato, su iphone. Lo tomé y salí corriendo hacia la entrada, pero no había ni rastro de él ni de su acompañante. Me acerqué a la barra, donde Cindy me miraba sin entender que me sucedía.
-Jess que pasa?
-Cindy, Joe se olvidó algo cuando se fue.
-que cosa?
-Su celular….-los ojos de Cindy se posaron sobre aquel aparato rectangular que se encontraba entre mis manos-se lo tengo que devolver…
-fijate los contactos que tiene en él, poray encontrás alguno importante y lo podés llamar para que pase a buscarlo…-No sé…-en ese momento empezó a sonar su celular. Intercambié una mirada con mi amiga para luego mirar en la pantalla el remitente: Kevin.Genial, otro Jonas. Tomé valor y, antes de que se cortara la llamada atendí.
-hola?
-hola, quién sos?
-me llamo Jessica y encontré el celular de tu hermano en el bar donde trabajo…-ah, con que vos sos Jessica?-
a esto yo me helé. Como sabía de mí? Joe les comentó el desastre de mesera que soy?-ahora localizo a Rob que está con él y le aviso que valla a buscarlo con mi hermano.
-Ok, los espero…
-Gracias, Jessica-cortó antes de que le pudiera decir de nada, como lo hace una persona amable y correcta. Miré a mi amiga, quién me miraba impresionada y con una pícara sonrisa a su vez en los labios.
-Van a venir a buscarlo?
-Sí, Joe
-Ok, creo que ya es hora de que te tomes un descanso…
-que tramas Cindy?-le dije. La conocía desde hacía ya tanto tiempo que me era imposible no saber que era lo que tramaba o pasaba por su mente.
-Estoy pensando…que tal si te arreglas, cambiate de ropa y maquíllate para esperarlo a Joe acá
-por que le tengo que dar otra imagen de la que tengo?
-es solo para que le llames más la atención de lo que ya lo hiciste.
-no me importa, me voy a peinar, pero me quedo vestida con mi ropa de trabajo y sigo con él-me dí media vuelta para encaminarme a una mesa y tomar el pedido de sus integrantes.
Eran las 7PM y ni señales de Joe ni su guardaespaldas…no me podía quedar con su celular, pero que iba a hacer? Ir hasta su casa a devolverlo? No, el tiene que venir por él. Estaba preparando todo para irme, ya que mi turno había terminado, cuando alguien me toma por atrás de la cintura y siento un fresco aliento sobre mi cuello.
-Pensaste que no vendría?
Parte III
-Joe?-dije girando para quedar frente a aquel muchacho de ojos almendrados que me miraba expectante.
-Si? Vine porque me avisaron que tenías algo que me pertenecía-en ese momento reaccioné, alejándome de él y sacando de mi cartera su iphone para entregárselo-gracias.
-De nada-le dije sonriendo-bueno….-no sabía que decirle-me voy llendo…adiós Joe-le doy un beso en la mejilla, pero me toma por la nuca para unir sus carnosos labios con los míos en un apasionado beso. Sin duda besaba exquisitamente. Noté como de a poco mi espalda iba quedando contra la barra del local. Claro, no estábamos solos, pero en ese momento, en el que el fuego abrazaba con todos mis sentidos y anulaba todas las posibles conexiones con mi cerebro, nada importaba. Sus brazos se enredaron en torno a mi cintura y me pegaron más a su trabajado torso, mientras que los míos se enredaron en su cuello y mis dedos se enredaban en su sedoso cabello. Su miembro bocal se abrió paso en mi boca para luchar con mi lengua en una batalla campal, la cual parecía no tener vencedor. En la mejor parte de este fogoso y pasional beso, alguien se aclaró la garganta. Al separarnos, era Cindy. Con Joe la miramos sonrojados, en realidad, sonrojada por mi parte.
-Quieren que les llame un hotel?-yo la miré con cara de pocos amigos, para luego dirigir mi mirada hacia Joe, quién me miraba sonriente.
-Cind, yo me voy para casa-me acerqué a ella separándome de Joe y la saludé, ella al oído me susurró:
-ojito con lo que hacés y después me contás…
-tengo que estudiar, mañana hay escuela-le dije a lo que ella se empezó a reír, claro, ella no va mas ya que terminó hace un año y medio.
-Ok, nos vemos mañana Jess-la saludé con la mano para luego salir del local, donde un impaciente Joe me esperaba.
-Joe…yo…-Jess, querés ir al cine? Digo, si no tenés ningún compromiso-sí, lo tenía. Mi madre me estaba esperando para que valla a cenar y a estudiar a casa pero….no puedo decirle que no…
-mmmm….es que mañana tengo prueba y….no estudié.
-De qué?
-Matemática.
-Adoro esa materia, si querés te ayudo y compensamos con salir a comer….te parece?
-me encantaría-le dije esbozando una pequeña sonrisa. La cena fue perfecta, Joe podía ser de otro ambiente, pero en el fondo era un muchacho común y corriente. Muchacho…mmm…esa no es una apreciación muy definida. Joe…parece un chico de 10 años cuando se lo propone. No podía creer que estaba en un restaurante de comida rápida con él, no solo eso, ayudándome con matemática y explicándome lo que no entendía. Las horas pasaron rápidamente, hasta que sentí como sonaba en mi cartera mi celular. Al mirar el remitente….mi mundo se vino abajo. Tomando una bocanada de aire, atendí.
-Hola?
-Jessica Heart, DONDE ESTÁS?! Hace tres HORAS que te estoy esperando y ni señales, me lo podés explicar?!
-Mamá, tranquilízate, estoy bien….-no sabía que decirle, Joe me miraba sin entender-en una hora voy para casa.
-Jessica donde estas?
-Mamá, ya voy!
-No, dejá de ocultarme lo que hacés! Donde y con quién estas?-en el momento en el que dijo esto, mis oídos captaron el sonido del otro lado del teléfono como si mi madre estuviera en un local….Sería capaz de estar acá? Miré a mi alrededor, pero no la ví-Jessica…espero la respuesta…
-Y vos? Me seguís?
-Claro que no, te estoy esperando para cenar en casa.-Sí y casa es el mall en el local de la comida rápida?-
le dije sarcásticamente.
-Que hacés con la estrellita de rock? Se puede saber?
-Me invitó a cenar
-vos tenés obligaciones y la escuela es una de ellas.
-me está ayudando.
-Jessica te quiero en casa en media hora, llego a enterarme que no volviste…olvidate de las salidas…
-que salidas? Si hace meses que no salgo, desde todo lo que pasó, me lo prohibiste-quité el teléfono de mi oído y corté la llamada. No tenía ganas de seguir escuchando tonterías y menos las tontas amenazas de mi madre. Desde lo de mi papá ella no se ha interesado por nada, solo se dedica a arruinarme la vida a mí. Nunca va a dejar de culparme por lo que pasó esa vez y, aunque yo haya intentado salvarlo…ya era tarde. Mientras me sumergía más en mis pensamientos, sentí la mano de Joe acariciar mi brazo. Su caricia me hacía perder el hilo de los pensamientos, me era imposible concentrarme.
-Jess, estás bien?
-Sí, perfecta-mentí. Me miró expectante, pero al ver que no iba a obtener ninguna historia ni verdad de mi parte, no insistió.
-Jess, te acompaño a tu casa?
-Joe, no hay problema, voy sola, no te quiero retener más-me paré tomando mi cartera y me dirigí fuera del local. Estaba a punto de salir del mall, cuando me agarran desde atrás y me tiran hacia un costado de la puerta.
-Jess, no sos ninguna molestia para mí, al contrario…sos un gran respiro a toda mi alocada vida, un aire diferente, paz-yo lo miré sin entender-Jess, vos sos la tranquilidad en mi vida, me hiciste dar cuenta de que nada es tan sencillo como parece pero me ayudaste a darme cuenta de que nada es imposible. Te veo todos los días, con tus 17 años trabajas y tenés un sueldo, pero no dejaste tus estudios y hacés ambas cosas…yo dejé los estudios para salir de gira y terminé la escuela rindiendo libre todas las materias…vos…sos diferente…sos la luz que me faltaba en mi vida, la parte faltante.
-Desde cuando sos tan…como decirlo? Romántico?-le dije sin poder evitar mi curiosidad. Él, por su parte, me acercó a su torso, tomándome por la cintura y dijo sobre mis labios.
-Desde que te conocí-se acercó a mí para besarme apasionadamente. Luego de este beso, me acompañó hasta mi casa, para saludarme con un apasionado beso-mañana nos vemos?
-Claro, en el bar-le dije sonriendo
-A las 7PM-me sonrió y me besó por última vez, para subir a su camioneta y desaparecer al doblar la esquina. Me senté en el porche de la casa, no quería entrar, ya sabía lo que me iba a suceder, pero no quería afrontarlo, siempre es lo mismo. Ya estoy cansada del mismo discurso…pero hay algo que ahora me ayuda a seguir adelante. En realidad, alguien. Sí, ese alguien es Joe.
Parte IV
Todos los días era la misma rutina. Miraba el reloj, esperando a que sean las 7PM, esperando su llegada para alegrarme los días. Solo él hacía que me olvidara de los problemas, de mi vida, solo por un momento. Pero…este día era diferente, hoy era mi día franco y era una escusa perfecta para pasar todo el día con Joe pero…no, a mi madre se le ocurrió que hoy haría una cena familiar con su prometido Henry, quién era un adinerado empedernido y un mujeriego sin cura. Mi madre, ignorando mis advertencias, aceptó su propuesta de casamiento, sabiendo que él solo lo hacía para incorporarla a su repisa de esposas. Debo aclarar que mi madre sería la número 6. Estaba mirando mi atuendo para la cena, nada formal, pero tampoco atrevido, un jean chupín, botas altas negras y una blusa sencilla del mismo color que mi calzado. Bajaba las escaleras, cuando escuché unas voces demasiado fuertes. Sí, gritos. Me acerqué sigilosamente para encontrarme con una gran sorpresa: En la sala estaba mi madre con una solera roja, frente a ella….aquel hombre de pelo lacio negro y ojos almendrados que hace que mi corazón sufra de una arritmia imposible de parar y que miles de sentimientos se encuentren en mi interior. Ambos se miraban con mala cara y estaban tan enfrascados en su pelea que no se percataron de mi presencia.
-Quién te creés que sos para pedirme que mi hija salga con vos? Ella no va a salir con nadie y menos con alguien como vos! Una estrellita de rock!
-Primero: ella tiene ya la edad suficiente como para salir con quién ella quiera; segundo: no me insulte porque creo que yo nunca la insulté, y tercero: que ella decida.
-No me vengas a decir que tengo que hacer! A ver y veamos…cuantos años tenés?-noté como Joe bajaba la cabeza. Claro él tenía 5 años mas que yo, pero para el amor no hay edades.
-22
-QUE?! Ella es una nena! Como se te ocurre involucrarte con una chica de 17 años!? No pensaste en la diferencia de edad!-exclamó mi madre horrorizada.
-Sí, en efecto, lo hice. Pero el resultado de esto fue que para el amor no hay edades y yo a su hija realmente…la amo-dijo remarcando esas últimas palabras.
-Me amás?-le pregunté sin creerlo
-Sí-respondió muy seguro de sí mismo-se que poray es muy pronto y la diferencia de edad muy grande pero…no puedo evitar sentir lo que siento por vos-se acercó a mi para tomarme por la cintura. Yo me limité a abrazarlo, hundiendo mi rostro en su pecho.
-Jessica-tenía que interrumpir?! No puede verme feliz por un momento por lo menos? Me separé de Joe para posar mi mirada sobre ella.
-Que?-dije secamente.
-Ve, yo me quedo con Henry…la cena la haremos otro día-yo me limité a sonreír para tomar a Joe de la mano y salir de mi hogar. Me condujo hasta una gran y alta camioneta plateada. Demasiado alta para mi pequeña estatura.
-Joe…no alcanzo-le dije mientras que él sostenía la puerta para que yo ingresara en el vehículo-de verdad-esbozó una pequeña y torcida sonrisa para luego, acercarse a mí y levantarme unos centímetros del suelo. Me sentó en el asiento del copiloto, antes de cerrar la puerta, acercó su rostro al mío para darme un pequeño beso. Dio la vuelta al vehículo y entró del lado del conductor.
-Jess, lo que dije antes….
-lo sé, lo hiciste para que mi madre me deje salir, no?-le dije sabiendo que todo era así, estaba segura que nadie me diría te amo nunca.
-No, yo realmente te amo, me enamoré de vos desde que te ví ese día en el café, desde las 7PM. Todos los días miro el reloj esperando que se haga la hora para pasar a buscarte y así pasar el resto de tu día libre juntos.
-Joe…pero y tus padres? Ellos saben de mí?-noté que miraba para otro lado-Joe?-dije esperando su respuesta, aunque ya tenía una leve sospecha de cual sería.
-Mis hermanos y mi madre están de acuerdo, el problema es mi papá, él….no le gustan las relaciones con tantos años de diferencia….él no sabe lo que es amar a alguien como vos.
-Joe, lo decís como si yo fuera algo….especial, si estuvieras un solo día en la secundaria, cambiarías de parecer-dije bajando la cabeza. Tomó mi rostro entre sus manos, haciendo que mire directamente a sus almendrados ojos.
-Jess, a mi no me importa lo que digan, yo te amo y eso no va a cambiar, aunque creo que antes de decirte te amo, te tendría que haber dicho algo-lo miré sin entender-Jess querías ser mi novia?
-Sí-me acerqué y uní nuestros labios en un apasionado beso, el cual lo interrumpí para pronunciar aquellas palabras que pedían a gritos salir de mis labios-Te amo.
Parte V
-Papá, Mamá, ella es Jessica, mi novia-pronunció Joe. Yo, por mi parte, me encontraba parada en el umbral del living, soportando las miradas de toda la familia Jonas entera, pero en especial de mis “suegros”, quiénes me miraban analizándome y de mala manera. Yo sabía que esto iba a pasar intenté decírselo a Joe, pero no quiso escucharme…yo sabía que iba a ser rechazada por sus padres. De salir con una modelo, pasó a salir con una mesera, a nadie le cabe en la cabeza como esto pasó. Noté como la mamá de Joe se acercaba a mí y extendía su mano en forma de saludo.
-Hola, me llamo Denise-estreché su mano.
-Jessica, mucho gusto-dije esbozando una pequeña y tímida sonrisa. Cuando me separé de Denise, mi vista se posó sobre…Paul? Sí, el papá de Joe, quién me miraba con una expresión que iba de odio, enojo hasta asco. Claro de salir con alguien de su clase y ambiente, pasó a salir conmigo. Que cabeza la mía! Joe se acercó a mi lado y rodeó mi cintura con su brazo.
-Pasamos a cenar?-dijo amablemente Denise, a lo que todos en la sala, menos yo, asintieron gustosos. Noté como la habitación se iba vaciando, pero yo no me movía, era como si hubiera una fuerza de atracción, un imán que no permitía que moviera ni separara mis pies de aquel suelo.
-Jess…vamos?-me preguntó mi novio extendiendo su mano frente a mí.
-Joe, yo….me voy…mejor…nos vemos-me voy a ir hacia la puerta, pero me toman de atrás, levantándome del suelo y me apartan de la salida, haciendo que mi espalda quede contra la pared y el rostro de un Joseph enojado y/o preocupado a escasos centímetros del mío. Se acercó bruscamente a mí para posar sus labios sobre los míos en un rudo beso. Cuando se separó, puede observar en sus ojos el enojo que tenía.
-Por qué tenés que huir?-me dijo en susurros para que nadie nos escuche-Jess necesito que estés a mi lado, necesito que hagas esto por mí-me dijo mirándome suplicante.
-Joe yo…es obvio que no encajo, que no les agrado…-dije bajando la mirada-yo sé lo mucho que te importa su aprobación…
-Lo sé pero…-tomó mi rostro por la barbilla y lo levantó hasta el suyo para que lo mirara a los ojos-solo quiero que sepan lo mucho que te amo, que vean lo mucho que me cambiaste….necesito que vean a la Jessica que yo conozco.
-Joe, eso es imposible…a parte, yo sé lo que pasa por sus mentes y la verdad, tienen razón.
-Que?-me preguntó sin entender.
-Joe, pasaste de salir con una modelo/actriz a salir con una mesera del shopping de L.A no te parece un cambio drástico?
-Sí, pero necesario, Jess me ayudaste mucho, sos la única que me mantiene con los pies sobre la tierra, la única que realmente me quiere como Joe, no el cantante de la banda Jonas Brothers.
-Porque te amo-me acerqué a él y lo besé dulcemente-vamos?-le dije esbozando una sonrisa, la cuál al poco tiempo fue correspondida por una de sus sonrisas matadoras, la cuál deja entrever sus blanquecinos dientes. Nos dirigimos de la mano al comedor, donde toda la familia ya estaba ubicada en sus respectivos lugares, por lo que me toco sentarme alejada de Joe, entremedio de Frankie y Nick. La cena estuvo amena hasta que Paul comenzó a hablar de aquel tema, en realidad, de uno de los temas que mas temía.
-Bueno, chicos tengo las fechas para el nuevo tour-todos sonrieron ante esto, todos menos yo. Claro que era feliz que mi novio volviera a hacer lo que tanto le gustaba, solo que lo extrañaría horrores y lo necesitaba mucho-empezamos el tour dentro de un mes-Oh no! justo el mes en el que mi madre se casa con Henry! Ay no…yo lo necesito a Joe, necesito sus palabras de aliento las cuáles me estuvieron ayudando todo este tiempo. Noté como se me cerraba la garganta al igual que el estómago, por lo que dejé los cubiertos a un costado del plato y posé mi vista sobre mi novio, quién me miraba fijo. Al parecer se había dado cuenta de que significaba esta gira. Sí, nuestra separación, un momento perfecto para que el conozca a alguien perfecto y apropiado para él y un momento perfecto para que mi vida tocara fondo definitivamente.
-Papá…cuanto dura la gira?-preguntó Joe.
-Cuatro meses y una semana-mi estómago se cerró por completo y mi corazón dejo de latir por una milésima de segundo-Joe…es lo que hace tanto tiempo nos venían pidiendo con tus hermanos y por fin la gira se va a hacer.
-Papá, y Danielle? Que pasará con ella?-le preguntó preocupado Kevin.
-Ella, como siempre, viene con nosotros-miró a Joe que estaba a punto de abrir la boca para pronunciar algo, pero lo interrumpió-solo ella viene.
-Gracias papá-le dijo Kevin. Yo me estaba conteniendo de no comenzar a lagrimear en ese preciso instante, era necesaria la manera en la que decía las cosas? Como las pronunciaba? Cada palabra que salía de su boca era como un fino, delicado y afilado cuchillo que se clavaba en mi corazón, haciéndome doblar de dolor. Sé que no seré la persona perfecta, pero tampoco soy el diablo en persona. La cena transcurrió bulliciosa por parte de la familia y silenciosa por la mía. En mi mente se repetían las escenas de hacía unos momentos con respecto a la gira. A la hora de juntar todos los platos, me ofrecí a ayudar a Denise, algo a lo que ella no se negó. Estaba dejando los últimos platos en la pileta, cuando ella se acerca a mí.
-Jessica, verdad?-me limité a asentir-gracias por la ayuda, no te tendrías que haber molestado.
-Es un gusto ayudarla-me dirigí hacia la salida-gracias por la exquisita cena y por la buena recepción.
-Te vas?
-Sí, se me hace muy tarde y mañana tengo escuela-le dije apenada. Apenada era un decir, solo quería escaparme de esa casa para poder llorar todo lo que me estaba aguantando en todo este tiempo.
-Ay perdón, es que ya perdí esa costumbre, sí, Frankie sigue llendo, pero hace tanto que no hablaba con una chica sobre la escuela…bueno, Jessica fue un place conocerte-se acercó y besó mi mejilla.
-El placer fue mío-dije esbozando una pequeña y fingida sonrisa. Me dirigí hacia el living, donde me encontré con Joe, quién miraba la tele con sus hermanos. Al verme, me hizo señas para que me sentara a su lado, pero negué con mi cabeza y esbocé otra falsa sonrisa en despedida, para dirigirme luego hacia la salida de la hermosa mansión. Ya estaba fuera del hogar cuando las lagrimas comenzaron a caer por mis mejillas dejando aquel conocido rastro tras su pasar. El agua salada no dejaba de salir y noté como mi vista se borroneaba, ya no distinguía bien las formas. Salí a tientas del terreno y me senté en la acera de la calle, para hundir mi rostro entre mis piernas. No sé cuanto tiempo pasó mientras lloraba a mares, cuando un par de brazos y una dulce voz azotaron contra mis sentidos.
-Jess, que pasa? Amor…-me levantó el rostro para ver lo demacrado que estaba, todo el maquillaje corrido y mis ojos totalmente hinchados y colorados. Se sentó a mi lado, para tomarme por la cintura y hacerme sentar sobre sus piernas. Me abrazó, mientras que yo hundía mi rostro en su trabajado pecho. No sé por cuanto tiempo estuvimos de esta manera, hasta que sentí como me hablaba al oído-amor, vamos para adentro, hace frío y te va a hacer mal.
-Joe…no…me quiero ir a casa…no…quiero…ser…una molestia-dije entre sollozos. Él, por su parte, tomo mi rostro por el mentón, acercando mis labios a los suyos.
-Jess no molestas a nadie…mi padre…él…va a tener que hacerse a la idea de que estoy con vos, no te pienso dejar porque a él no le gustas, yo te amo y eso nadie lo va a cambiar.
-Joe, yo…-pero mis palabras quedaron en el olvido en el momento en el que se acercó a mis labios, uniéndolos en un apasionado beso. Sus manos pasaron a acariciar mi cintura frenéticamente, mientras que mis dedos pasaron a enredarse en su sedosa cabellera. Luego de un largo y tendido beso, cuando ya el aire de nuestros pulmones nos era insuficiente, nos separamos. Se paró y me extendió su mano, la cuál tomé gustosa, para dirigirnos abrazados nuevamente al interior de la mansión.
Era la primera vez que estaba en su cuarto y nunca había entrado al cuarto de ninguno de mis novios, ya que mis anteriores relaciones no fueron demasiado duraderas como la nuestra. Estaba sentada en la cama de mi novio, de espaldas a la puerta del baño, observando todo lo que estaba sobre la cómoda. Papeles, libros, pilas de películas, hasta que llegué a la parte de fotos familiares, de estas había varias pero hubo unas que me llamaron más la atención: En la primera, era él de bebé en los brazos de Denise, sin duda era muy tierna la imagen. La segunda, era él de más grande, al lado de sus hermanos vestido de marinero. Pude a su vez distinguir que le faltaban algunos dientes; claro es la época en la que los chicos cambian su dentadura, de los dientes de leche a los definitivos. Enfrascada en mis cavilaciones no me percaté de sonido alguno, hasta que un par de brazos se enroscó en torno a mi cintura y un fresco aliento rozó mi cuello, seguido de unos pausados y húmedos besos en él.
Parte VI
-Jess…te quedás hoy?-dijo entre cada uno de los besos que le proporcionaba a mi cuello. Me giré para quedar frente a él.
-Creo que debo volver a casa-miró el reloj, para luego posar sus ojos nuevamente sobre mí.
-Amor….son las 12.30 es mejor que te quedes, mañana a primera hora te llevo a tu casa para que te prepares para la escuela.
-Joe….-no pude decir nada, ya que se abalanzó sobre mí para capturar mi labio inferior entre sus dientes, para luego darme un apasionado y frenético beso. Sus manos pasaron a acariciar mi espalda por debajo de la remera, mientras que las mías, acariciaban su triangular espalda. Se separó de mis labios para besar mi cuello y marcar su trayecto desde la mandíbula hasta la clavícula. Noté como mi remera comenzó a quedar a la altura de mi busto, pero yo no me quedé atrás. Subí la remera de Joe hasta donde podía, para que él luego se separara de mí para quitársela él mismo. Me tomó de la cintura, elevándome del suelo y haciendo que con mis piernas rodee su cintura. Caminó conmigo a cuestas hasta la cama de dos plazas, para recostarme suavemente en ella y posicionarse sobre mi cuerpo. Comenzó a levantar mi remera a la vez que aplicaba una serie de tortuosos besos en cada parte que iba descubriendo de mi torso, hasta que finalmente arquee mi espalda, levantándome unos centímetros del acolchado para que pudiera retirar aquella molesta prenda. Cada vez nos besábamos con más frenesí, sus manos ahora pasaron a mis glúteos aplicándoles una serie de masajes que hacían que de mis labios se escaparan bajos gemidos. Esto solo incitó a Joe a seguir con su tarea, solo que ahora en mis muslos, mientras yo descendía mis manos hacia la cintura de su jean, el cuál le quedaba perfecto. No sé en que momento nos encontrábamos ambos en ropa interior, en ese momento, Joe tomó el borde de mi prenda inferior para despojarme de ella, mientras yo hacía lo mismo con su bóxer. Creo que detalles no es necesario dar, solo hacer hincapié en que esa fue mi primera vez, sin que mi novio lo sepa, él me hizo una mujer completa y le entregué lo más importante para mí.
Los rayos de sol daban de lleno en mi rostro, haciendo que mis ojos permanecieran cerrados pero yo estaba despierta. A mi lado sentía el calor que emanaba el cuerpo de mi novio, quién me abrazaba por la cintura. Ambos estábamos solo con una sábana, noté como se acercaba a mi cuello y lo besaba tortuosamente. Me giré para quedar enfrentada a él y darle un dulce beso en los labios.
-Buen día hermosa-me dijo esbozando una de esas sonrisas suyas matadoras.
-buen día-me besó nuevamente. Comenzamos a escuchar como en la planta inferior se lograban distinguir las voces de los padres de Joe. Nos levantamos para, yo colocarme la ropa que tenía ayer y él un par de Jeans con una camisa azul francia que se le adhería perfecto a su trabajado torso. Me tomó de la mano para salir hacia el pasillo y así descender hasta llegar a la planta baja, donde las voces de los padres de Joe se hacían más nítidas.
-Paul, Joe la ama se lo nota feliz, porqué no le das una oportunidad?
-Es simple, porque ella lo único que quiere de mi hijo es el dinero, nada más, ah y un poco de fama.
-No todos son iguales….
-Ella no es la excepción.
-Eso no lo sabemos….
-Tampoco sabemos si es una santa o un diablo, así que prefiero que se mantenga apartada de la familia y de la casa, no la quiero ver por un buen tiempo cerca nuestro.
-Paul…estás cometiendo un grave error.
-Segura?-Joe se soltó de mi mano para dirigirse hacia donde estaban sus padres, yo me quedé donde estaba, no quería ser partícipe de una pelea familiar y menos si era causada por mi sola presencia.
-Papá que tal si me preguntas a mí lo que siento por ella? Siempre hablás con mamá, pero sabés lo que yo siento? No! no tenés la menor idea!
-Y bueno, que es lo que sentís Joseph?
-La amo. Ella lo es todo para mí, ella me hizo quedar con los pies sobre la tierra todo este tiempo….me hizo feliz de una manera que nadie lo había logrado, solo ella lo logró.
-Joe te das cuenta? Siempre te apuras, ella poray no siente lo mismo y solo te hace tener ilusiones…
-vos no sabés nada papá, dejame en paz y por sobre todo, no te metas con ella-noté que venía hacia donde estaba yo-escuchaste todo, no?-me limité a asentir-vamos, te voy a llevar a tu casa-me tomó de la cintura, apartándome de la vista de su papá.
[….]
Correr, sí hacía eso para llegar a tiempo a la pista y así poder despedirme de mi novio. Hoy era el día de la partida, sin lugar a dudas lo voy a extrañar horrores, es alguien muy importante para mí. Mi otra parte. Por fin logré llegar a la plataforma, pero aunque gritara, no me iba a escuchar con todo el ruido del Jet, por lo que en el camino saqué mi celular para mandarle un mensaje a su iphone.
“Joe, date vuelta”
Envié el mensaje esperando su reacción, dos segundos más tarde sacaba el iphone y leía el mensaje. Se dio vuelta para encontrarse con mi mirada. Sin importarle que toda la banda estuviera subiendo al Jet, se metió nuevamente en la escalerilla, para descender por esta, empujando a todos y llegar agitadamente a mi lado.
-Jess, pensé que no vendrías-se acercó a mí para estrecharme entre sus brazos.
-Siempre lo haré, te amo Joe.
-Y yo a ti-se separó, solo lo suficiente para posar sus labios sobre los míos y darme un apasionado beso. Sí, el de despedida, el último que nos daríamos por mucho tiempo; todo este tiempo sin sentir sus carnosos labios sobre los míos. Estuvimos así interminable tiempo, no sabría decir específicamente cuanto, pero al separarnos, solo lo hicimos cuando ya no teníamos una pizca de aire en nuestros pulmones-Jess, sé que poray es muy insensato pedir esto pero….te acordarás de mí? Me vas a esperar?-yo le sonreí para infundirle valor, pero me fue imposible responderle, ya que un par de brazos mucho más grande que los de Joe me separaron de él. Sí, su guardaespaldas.
-Joe, vamos-Pero él luchó contra los brazos del guardaespaldas, para luego de lograr zafarse, acercarse a mí y posar sus labios sobre los míos, en un rudo pero apasionado beso. Sabía que toda la familia estaba mirando esta escena, pero la verdad no me importaba, solo me interesaba que la persona a quién yo más amo estaba a punto de marcharse por cuatro meses y no lo vería ni sentiría su calor, ni escucharía su dulce voz ni sus palabras de aliento ni consejos. Todo esto me dolía mucho, pero lo que mas me dolía era que estaba viendo como el muchacho al que yo amo se estaba marchando por una cantidad indefinida de tiempo, porque, era consciente de que la gira se podría estirar y yo quedaría sola con mamá y su noviecito. Me separé de él, finalmente para pronunciar las últimas palabras antes de verlo partir hacia el Jet.
-Siempre te esperaré, esté donde esté, siempre voy a pensar en vos, acordarme de lo nuestro, pero…nunca te olvidaré, Joe-mis ojos se llenaron de lágrimas-sos a quién yo amo y-me acerqué a su oído-el que me hizo una mujer completa-me acerqué para besarlo cortamente y ver como se separaba final y totalmente de mí, para subir al avión. No sé cuanto va a pasar, pero sé que desde que lo ví en el bar mi vida cambió, encontré a la persona que realmente amo y me corresponde ese amor. Alguien que me respeta y me escucha, alguien que me hizo mujer, alguien que me esperó. Alguien a quién yo siempre voy a llamar mi media naranja.

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